Hacia una regulación del trabajo de plataformas

Por Julián Mónaco

Juan Manuel Ottaviano en el segundo encuentro del Círculo de Estudio de Economía Digital

 

El abogado especialista en derechos del trabajo y de la seguridad social llevó adelante el encuentro “Hacia una regulación del trabajo de plataformas”.

 

El lunes 20 de septiembre el Círculo de Estudios que impulsa el Observatorio de Economía Digital desde 2019 recibió la visita de Juan Manuel Ottaviano, quien actualmente se desempeña como investigador del centro de Capacitación y Estudios sobre Trabajo y Desarrollo de la Escuela Interdisciplinaria de Altos Estudios Sociales de la Universidad Nacional de San Martín y de Fundar y es, además, asesor legal de la Asociación del Personal de Plataformas.

 

En su exposición, Ottaviano partió del diagnóstico de que “la actual desregulación del trabajo en plataformas está provocando toda una serie de problemas, en particular para los trabajadores y las trabajadoras, entre los que se cuentan una altísima precariedad e inestabilidad laboral en los segmentos en los que la economía de plataformas está avanzando. En particular en los servicios y, más específicamente, en los servicios de transporte y en los servicios de compra y venta de entrega de productos a domicilio. Es decir, las llamadas plataformas de delivery”. Así las cosas, el trabajo en la era de las plataformas sería menos un nuevo episodio en el camino —nunca del todo comprobado— del “fin del trabajo” que un nuevo capítulo en la marcha de la precarización, la subclasificación y la falta de reconocimiento de las relaciones laborales que comenzó hace más de 40 años.  

 

Ahondando en este punto, Ottaviano indicó que “la economía de plataformas no está sub clasificada, únicamente, en lo que hace a las relaciones laborales. No se trata, solamente, de que las personas están clasificadas, en casi todo el mundo, como autónomos en vez de como trabajadores y trabajadoras asalariados. Además, hay una sub clasificación económica. Las empresas de plataformas están clasificadas en la mayor parte de los lugares como empresas que realizan una mera intervención de servicios tecnológicos”. Lo que equivale a excluir, por ejemplo, la comercialización de productos, la intermediación financiera, los servicios de transporte y los servicios de logística, entre muchos otros y, por lo tanto, la tributación por una o más de estas actividades económicas”.

 

La discursividad propia de la auto-denominada “economía colaborativa”, así como de la llamada “cuarta revolución industrial”, también fueron objeto de análisis, en su calidad de “operadores subjetivos” que permiten la concreción de este estado de cosas. Por ejemplo, al caracterizar las relaciones laborales en el mundo digital como “igualitarias de hecho” a través de slogans propios del emprendedorismo, tales como “sé tu propio jefe”. De acuerdo a Ottaviano, estos nuevos mitos en relación al trabajo, sin embargo, funcionan porque, de algún modo, logran conectar con una demanda muchas veces real de parte de los trabajadores y las trabajadoras en relación a la necesidad de gestionar su propio tiempo.

 

Entre los puntos más interesantes del encuentro, se destacan las discusiones que los diferentes actores de la economía de plataformas están llevando adelante en torno al tiempo y el trabajo. “¿Qué se hace con el tiempo durante el cual los trabajadores y las trabajadoras de plataformas están conectados, a disposición de una empresa, en línea, y no reciben órdenes de trabajo? ¿Cobran o no cobran? ¿Qué se hace con este problema?”, se preguntó Ottaviano. Y agregó: “¿Es el trabajo efectivamente realizado el que, únicamente, debe ser remunerado? ¿O es la puesta a disposición del empleado lo que, más bien, tiene que ser remunerado?”. En este mismo sentido, profundizó: “Existe una relativa, subrayo que es relativa, soberanía del tiempo de parte de los trabajadores y las trabajadoras: de interrumpir la jornada de trabajo, de interrumpir algunas tareas, de conectarse y desconectarse, sin por eso sufrir un despido. Desde su punto de vista subjetivo, muchas veces esto aparece como una de las características del trabajo en las plataformas que más les atrae, por la posibilidad de gestionar sus propios horarios. Pero, al mismo tiempo, en esto radica el principal argumento de los empleadores para subclasificarlos. La idea de que son autónomos, que tienen un pluriempleo. La flexibilización de los ingresos también se apoya en esto”. Se trata, en todo caso, de la emergencia de una nueva forma de gestión del tiempo de trabajo, distinta a la del fordismo, que habilita la gestión algorítmica, que ya no implica una jornada fija y continua de trabajo, sino más bien discontinua.

 

 

Hacia el final, a partir de las intervenciones de las y los asistentes, Ottaviano hizo énfasis en algunas propuestas regulatorias que podrían solucionar algunos de estos problemas: la inspección de los algoritmos que asignan tareas para atacar su opacidad; la construcción de capacidades estatales a través de diferentes formas de regulaciones supranacionales (es decir, al nivel de organismos como el MERCOSUR y la CELAC, entre otros) que permitan fiscalizar la economía digital en general y a las empresas de plataformas en particular; la creación de estatutos profesionales.

Los próximos encuentros de la tercera edición del Círculo de Estudios de Economía Digital tendrán lugar el 18 de octubre y el 15 de noviembre con las exposiciones de, respectivamente, Juan Manuel del Nido (titulada “Uber y el populismo radical de ratings algorítmicos») y 15 de noviembre; Cecilia Rikap «Capitalismo intelectual monopolista». Para participar escribir a economiadigital.idaes@gmail.com.

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